El Centro de Formación e Investigación Laboral Venezolana en Galicia (CEFILVEGA), expresa su profunda preocupación ante los hechos recientes ocurridos en la ciudad autónoma de Ceuta, donde miles de personas ingresaron, al margen de los controles fronterizos, desde Marruecos, de manera imprevista y en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Esta preocupación se enmarca nuestros principios como asociación civil y los establecidos por la normativa internacional de derechos humanos, especialmente la Convención de Ginebra, la Convención sobre los Derechos del Niño, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, y la normativa europea y española en materia de protección internacional.
Enfoque de derechos humanos
CEFILVEGA comparte que toda persona migrante —independientemente de su origen, nacionalidad o vía de llegada— tiene derecho a:
- Protección de su dignidad humana.
- Acceso a procedimientos legales individualizados.
- Trato conforme a los estándares internacionales de derechos humanos.
- No ser sometida a devoluciones colectivas ni a prácticas que pongan en riesgo su vida.
Este enfoque coincide con las posiciones de otras organizaciones de España y de Galicia, así como organizaciones internacionales dedicadas a la atención y defensa de los derechos humanos y de las poblaciones migrantes.
Lo que se espera y demanda del Estado
CEFILVEGA también comparte con otras organizaciones abocadas al tema de la migración, que la respuesta del Estado debe:
- Garantizar atención humanitaria inmediata a personas adultas, familias y menores.
- Asegurar acceso real a información y asesoría jurídica, especialmente para solicitantes de protección internacional.
- Evitar cualquier forma de devolución colectiva, prohibida por el derecho internacional.
- Coordinar esfuerzos para evitar la vulneraciones de derechos.
- Mantener una comunicación pública responsable, evitando discursos que alimenten estigmatización o xenofobia y respondiéndoles oportunamente.
Responsabilidades del Estado marroquí y otros países de origen
La crisis en Ceuta no puede entenderse sin considerar las responsabilidades de los Estados de origen y tránsito, tanto de Marruecos como del África subsahariana.
Con este sentido subrayamos el criterio de que:
- Marruecos debe garantizar que su población —especialmente jóvenes y familias vulnerables— no se vea forzada a arriesgar la vida en rutas peligrosas.
- Las autoridades marroquíes deben evitar cualquier instrumentalización política de la migración y asegurar una gestión fronteriza cooperativa y responsable.
- Los Estados de origen en África subsahariana deben atender las causas estructurales de la migración: pobreza, violencia, crisis climática, desigualdad y falta de oportunidades, con la respetuosa cooperación europea que sea solicitada.
- Los Estados de tránsito deben garantizar que ninguna persona migrante sea sometida a violencia, detención arbitraria o trato degradante.
Responsabilidades de la Unión Europea
La Unión Europea es un actor central en la gestión y en las causas de la migración.
CEFILVEGA considera imprescindible que la UE:
- Garantice una gestión fronteriza basada en derechos humanos, supervisando que los Estados miembros cumplan con las obligaciones internacionales ajustadas a derecho.
- Revise los mecanismos de externalización del control migratorio, asegurando que los acuerdos o la cooperación con terceros países no derive en vulneraciones de derechos, ya que en muchos casos lo que se busca es “que el problema se quede allá”, descuidando su estallido y desborde por acumulación y por no enfatizar los Derechos Humanos.
- Desarrolle vías legales y seguras de migración laboral, reduciendo la dependencia de rutas peligrosas o de circuitos que trafican con las personas.
- Asuma su responsabilidad en las causas estructurales de la migración, incluyendo los impactos de sus políticas económicas, comerciales, climáticas y de seguridad en África y el Mediterráneo, además de las deudas históricas de la colonización y sus prolongaciones.
- Avance hacia un sistema europeo de acogida que distribuya responsabilidades, con énfasis en los derechos y que evite la saturación poblacional de territorios fronterizos, bajo condiciones inadecuadas e infrahumanas.
Repercusiones sobre la población migrante establecida en España
CEFILVEGA quiere advertir, responsablemente, que crisis como la de Ceuta pueden tener efectos negativos sobre las personas migrantes ya asentadas en España, o particularmente en Galicia, incluyendo la comunidad venezolana:
- Riesgo de estigmatización y hasta de violencia contra la población inmigrante, producto de la proliferación de discursos de odio que generalizan sobre las causas de la movilidad humana proveniente de diversas latitudes: migrar es un derecho humano.
- Posible e injusto endurecimiento de trámites de regularización administrativa con normas más estrictas en materia de extranjería, asilo o reagrupación familiar.
- Aumento del riesgo de vulnerabilidad laboral y social para la población migrante, por efecto de políticas públicas del estado y prácticas de las administraciones de carácter restrictivo en el acceso al disfrute de derechos fundamentales, en particular salud, educación, vivienda y empleo digno.
- Incremento de la inseguridad administrativa para quienes están en procesos de regularización.
Anticipación de nuevos flujos migratorios venezolanos
La situación venezolana, agravada por una crónica problemática sociopolítica y económica a la que se suman las consecuencias de los terremotos de junio de 2026, sigue siendo un factor que puede generar nuevos flujos migratorios hacia España y Europa.
En este sentido, CEFILVEGA considera necesario:
- Mantener y reforzar mecanismos de protección internacional para personas venezolanas.
- Garantizar vías legales y seguras que eviten que la migración venezolana, quede atrapada en medidas administrativas excluyentes, basadas en la percepción, visión y trato como un problema de seguridad para España o para Galicia, y no como personas con derechos, con necesidades de asilo, trabajo o refugio. Este criterio debe ser extensivo a otras poblaciones migrantes, a sabiendas de que en su gran mayoría huyen de la guerra, de la pobreza, de desastres naturales o de autoritarismos políticos
- Abandonar las tesis xenofóbicas que ven en la población migrante una amenaza, estorbo, competencia o fuente de criminalidad, desconociendo sus atributos positivos y sus aportes al desarrollo de la sociedad de acogida. La población migrante que cuenta con una regularización administrativa de su situación es una de las principales fuentes de cotización a la seguridad social y paga impuestos: el primer impacto positivo de la regularización fue el alza inmediata de la cifra de personas cotizantes al contar con las condiciones para ser contratadas laboralmente. La población proveniente de Venezuela en edad de trabajar, especialmente, cuenta con el bachillerato aprobado y en general, con una carrera técnica o universitaria, como mínimo.
- Reconocer los lazos históricos y sociales de la migración venezolana con la diáspora gallega del siglo XX, así como los vínculos culturales entre Venezuela, Galicia y España.
- Preparar y reforzar políticas de acogida e integración que permitan a quienes lleguen construir proyectos de vida dignos junto a la sociedad que los acoge.
CEFILVEGA valora la acogida, solidaridad y oferta de mejores condiciones de vida, que la mayoría de la población migrante proveniente de Venezuela han alcanzado en España y en Galicia. Así como valora los efectos positivos de las políticas de atención al retorno de emigración gallega y sus descendientes. Todo ello sin soslayar que todas estas personas también pueden haber tenido que enfrentar y superar algunas situaciones indeseables dentro de sus circunstancias migratorias particulares, y la importancia de adecuar los itinerarios de inserción sociolaboral a estas especificidades, considerando el respeto a los derechos humanos por encima de todo.
En definitiva, CEFILVEGA reafirma su compromiso:
- Con la defensa de los Derechos Humanos de todas las personas migrantes.
- Con la construcción de una sociedad inclusiva.
- Y con la promoción de políticas que garanticen seguridad, dignidad y justicia para todas las personas.
La crisis de Ceuta exige, a nuestro modo de ver, una respuesta que combine humanidad, corresponsabilidad y prevención, evitando tanto la indiferencia como la instrumentalización política, y saliéndole al paso a las presiones xenófobas.
Como comunidad migrante venezolana en Galicia, nos solidarizamos con quienes hoy enfrentan riesgos y vulnerabilidades, y defendemos una gestión que respete la vida y los derechos de todas las personas. Apuntamos al desarrollo de la integración en el marco de nuestras identidades y al fortalecimiento de la organización de la comunidad venezolana para una mejor contribución al disfrute de los derechos y de la calidad de vida.
Muchos Estados del mundo dedican gran parte de sus presupuestos al armamento y a las guerras, expulsan a los pobres o levantan muros y barreras que los encierren, en vez de dedicar más recursos a la atención humanitaria y solidaria de las poblaciones. Creemos firmemente que el camino es el de la integración solidaria de los pueblos del planeta y al servicio de eso nos ponemos a la orden, desde nuestras modestas posibilidades.
Porque la humanidad no es ilegal, y la migración humana no puede ser vista como un delito, sino como un derecho y una oportunidad para la multiculturalidad y la evolución mutua.

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